Se recomienda el ejercicio de intensidad moderada para mejorar el sueño y, a menudo, se desaconseja el ejercicio de alta intensidad (HIE, por sus siglas en inglés) antes de acostarse. Los científicos decidieron comprobar si estaba en lo cierto.

Los expertos realizaron análisis para determinar si el ejercicio regular de alta intensidad antes de conciliar el sueño podría interferir con la interrupción del sueño en adultos sanos de 18 a 50 años sin alteraciones en este aspecto. Con este fin, los investigadores analizaron seis bases de datos diferentes que cubren este aspecto.

Los investigadores concluyeron que el HIE vespertino, que finalizaba de media a 4 horas antes de acostarse, disminuía la fase REM caracterizada por movimientos oculares rápidos en comparación con el grupo de control, que no hizo ningún ejercicio. Aparte de eso, no hubo otros cambios significativos en el sueño.

Según los especialistas, los ejercicios nocturnos intensos de 2 a 4 horas antes de acostarse no perturbarán el sueño en personas jóvenes sanas, así como en adultos de mediana edad.

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